Mujeres Piratas



Grace O'Malley:


Irlandesa llamada "Graine Mhaol" por llevar el cabello corto. Era miembro de una famosa familia de ladrones marinos irlandeses. Se casó con dos de los más importantes jefes de clanes del Oeste de Irlanda.
Su base estaba situada en la isla Clare en Clew Bay. Renunció a la piratería en 1586 y recibió el perdón de la reina Elizabeth.


Ann Bonny:


Hija ilegítima de un importante abogado irlandés, William Cormac y de la criada de la familia, Mary Brennan.
En 1698 después del escándalo, sus padres marcharon a Charleston donde su padre ejerció como abogado y se convirtió en un rico comerciante.
El temperamento de Ann era bien conocido y se cuenta que apuñaló a una chica con un cuchillo de carnicero.
Contrajo matrimonio con James Bonny, un cazador sin fortuna quien la llevó a las Bahamas como pirata después de que su padre las desheredara.
James se convirtió en un informador del gobernador Woodes Rogers en su lucha contra los piratas. Ann le abandonó por John "Calico Jack" Rackham que había abandonado la piratería tras un perdón real.
Jack le compraba regalos y le instó a abandonar a su marido por él. James recurrió al gobernador para retenerla. Ann y Jack decidieron huir y volver a la piratería.
Calico Jack dejó a Ann en Cuba en compañía de unos amigos para dar a luz a su hijo y se reunieron de nuevo en el mar dejando a su hijo al cuidado de unos amigos en Cuba. Ann vestía ropas masculinas, era experta en el manejo de pistolas y machete y era considerada tan peligrosa como cualquier pirata masculino.
Jack acogía a marineros de barcos capturados como tripulación forzosa para sus barcos. Un joven marinero capturado llamado Mark Read resultó ser una joven inglesa llamada realmente Mary Read. Rackhan permitió a Mary continuar con su disfraz y unirse al grupo.



Mary Read (1684-1721):


Era hija ilegítima y su madre la vistió de chico para que un día pudiera ser su heredera, haciéndola pasar ante sus familiares como su hijo que había fallecido.
Entró al servicio del rey como grumete y sirvió más tarde en la infantería y como dragoon en la Guerra de la Sucesión española.
Se enamoró de un compañero de tienda y marcharon a Holanda en 1698. Después de la muerte por fiebres de su marido volvió a vestirse de hombre y se enroló como marinero en un barco holandés.
En 1709 Mary Read y otras mujeres escribieron una carta a la reina Ana de Inglaterra suplicando el perdón para sus maridos. El suyo estaba prisionero en Inglaterra. Su marido fue ahorcado y ella volvió a enrolarse. Tenía 25 años.
En octubre de 1720 su barco fue atacado por los británicos mientras los piratas estaban borrachos. Mary se enfrentó a los piratas matando a uno mientras gritaba que se levantaran y lucharan como hombres. En Jamaica fueron todos sentenciados a muerte pero ambas mujeres estaban embarazadas y pidieron al juez posponer su ejecución hasta después de dar a luz.
Calico Jack Rackham fue sentenciado el 17 de noviembre de 1720. El amante de Mary fue declarado tripulante forzoso y perdonado. Mary murió de fiebres en prisión el 28 de abril de 1721, antes de que su hijo pudiera nacer. Tenía 37 años. Ann tuvo a su hijo y no hay evidencias de su ejecución. Se dice que su rico padre compró su liberación y que se casó y estableció en Virginia.


Otras mujeres piratas fueron Ching Shih, reina de los piratas chinos, que tomó a su cargo la flota de su marido después de que éste resultase muerto por un tifón en 1807, Charlotte de Berry, inglesa, Fanny Campbell de Massachusetts y Ann Mills.

Master and Commander


Me he vuelto a embarcar en comentar otro peliculón y enseñaros cosas desde mis ojos marineros.


Aunque os adelanto que se ha cuidado a la perfección el lenguaje marinero y se notó como la tripulación (actores) estuvieron conviviendo juntos y navegando durante más de cinco meses.


La peli comienza explicando cuánta gente van en el SURPRISE, 197 almas, antiguamente se denominaba así a los hombres de la mar. A continuación nos refleja el interior del buque en la que los marineros duermen en hamacas, una cosa muy lógica para mantener siempre la verticalidad y el no ir con el balanceo de las olas. Yo he dormido en litera con olas fuertes y es incomodísimo por la cantidad de golpes que te llevas. En ese momento, se toca la campana para el cambio de guardia. Hoy se sigue haciendo igual, y el badajo tiene la única "cuerda" del barco, el resto de cuerdas se llaman cabos.

La explicación de por qué las cuerdas se llaman cabos y las partes del barco tienen tanto nombre es más sencilla de lo que imagináis. Poner de acuerdo a 197 almas en un espacio tan reducido es muy complicado, cuando se dice tal nombre, sabes en todo momento qué es lo que tienes que hacer y dónde ir. Es una forma de ordenar el espacio.
Como decía, tocan cambio de guardia.
Por donde suben a los palos, se llaman gateras, y tienen su lógica, es decir, por un lado suben y por el otro lado se baja (en la peli suben y bajan por el mismo sitio... de los pocos gazapos que vi) Para subir, están impregnadas de brea (chapapote, alquitrán) para evitar que las manos suden y te caigas al mar. Yo he subido por ellas y hay que hacer mucha fuerza, no es apta para los que padezcan vértigo.


Cuando entre la bruma aparece el barco enemigo por la "amura de estribor", quiere decir que viene por la parte de delante derecha, y como eso es un rollo os explico cómo se divide un barco y es de la siguiente manera, de popa a proa (de atrás hacia delante), babor (izquierda), Estribor (derecha) SIEMPRE es así para evitar líos de "a tu izquierda o a la mía", en la mar Babor está siempre en el mismo lado. Pues bien, dividimos el barco en seis partes, dos a cada lado, la parte más a proa se llama AMURA, la central se llama TRAVES y la más hacia popa se llama ALETA, según donde estés, será amura de Estribor, etc...


Hay cosas que se enseñan como es el fondímetro, que es un aparato con una plomada que en su base tiene una agujero para que cuando llegue al fondo recoja el material de lo que es, en ese caso era de arena y concha, su utilidad es tal que es para echar el ancla y fondear (estacionar el buque), si es de arena y concha es muy bueno y si es de lodo o roca es malo porque puede quedarse enganchado, también dicen "5 brazas” de profundidad, 1 braza = 6 pies (2metros), es decir, allí había de profundidad 12 metros.


Se entabla la primera batalla y la que se lía... Izan el "pabellón"(bandera) del buque, el inglés.

Seguro que no sabías que la bandera de España viene del pabellón de los buques de guerra, era de esos colores porque eran los más visibles a la hora de diferenciarse de los enemigos en la batalla y evitar el fuego "amigo".

Anotan lo que sucede en el libro de bitácora (el libro de registro de incidencias en el mar) y el SURPRISE es alcanzado en el "coronamiento", que es una pieza que hace mover el timón, poniendo la nave en peligro de ser batida por la otra a placer.


Echan los botes al agua y "bogan"(reman) hacia la bruma que en aquella época era un gran aliado para evitar al enemigo, hoy con los radares y satélites... un suicidio.

Cuando están a salvo, inspección de daños y heridos, en los daños se ve a un marinero en la sentina, parte más baja del barco donde se acumula el agua que entra y le informa de que está controlada y tiene 2 pies y 6 pulgadas, es decir, metro y medio. Ahora porque estamos muy acostumbrados al sistema métrico decimal, pero es muy útil ese sistema de medición; es casi tan universal como las matemáticas. Otro día os explico por qué.


Un detalle que me gustó mucho de la peli, fue la reunión de los oficiales, el médico, el contramaestre y el Capitán para valorar los errores de la batalla. Recibieron una "andanada" (un racimo de cañonazos) porque tenían el barlovento, es decir, el viento en contra y, al tenerlo en contra, estuvieron a la merced del enemigo, que podia maniobrar mucho mejor, por tener el viento a su favor, el "sotavento" .

También se ve la LETRINA del Capitán destrozada, es un detalle muy rápido pero sí, los oficiales y el Capitán tenían letrinas privadas!! la marinería hacía aguas mayores en proa y el lugar os puedo asegurar que es poco seguro!! A la letrina del capitán se le llamaba "el jardin". Y al marinero encargado de limpiarla "el capitan de jardines". Hoy en dia se sigue llamando igual al encargado del mantenimiento de los aseos en los barcos....
Aparte del coronamiento, otro destrozo importante fue el palo "trinquete", veréis, los barcos que tienen más de un palo para diferenciarlos, se hace de la siguiente manera, el que está a proa del palo mayor se llama TRINQUETE y el que está a popa del palo mayor se llama MESANA.


El Capitán decide reparar el barco en unos bajos fondos, donde halla poca profundidad, y aquí es donde es un MASTER and COMMANDER, ¿Por qué? Porque estudia la carta de la costa nordeste de Brasil! y es que aunque sea una persona, posee dos títulos muy importantes dentro de un barco, el MASTER, que es el CAPITÁN el que dirige la maniobra del buque, el rumbo, fondear, es decir, cualquier eventualidad dentro del barco. Un COMMANDER es un COMANDANTE, un mando dentro de la Armada, el encargado de llevar la estrategia en el combate.

En aquella época, navegaban dos personas muy valiosas dentro del buque.


La escena del oficial más joven de 12 años, aparte de ser tierna, os descubro una tradición que la cuenta en la película, que es que cuando te cosen el coi (saco mortuorio), la última puntada es en la nariz para asegurarse si estás muerto…
Más tarde, el Capitán se acerca y le hace un regalo de un libro del mejor marino de guerra británico, LORD NELSON. Si os fijáis, veréis dos cosas, una que Nelson era manco como el niño y como Cervantes. Y la segunda, y eso ya es para nota, es que en la página de al lado muestra una dibujo de la maniobra en T, la maniobra que fulminó en TRAFALGAR a nuestra Armada Invencible. Consiste en que te atraviesas a la línea normal de ataque.

Nelson fue un genio, un adelantado a su época. Un excelente marino.


Otra de las escenas que resalto es cuando dos marineros entran en el camarote del Capitán y le explican que la ACHERON es un buque de construcción norteamericana y como está construida y, en agradecimiento, les recompensa con DOBLE RACION DE RON. Beber ron es como beber Té para los marinos ingleses, es una tradición que se erradicó de la Armada Británica hace dos años si mal no recuerdo. 400 años de tradición, ni más ni menos, la que se debió montar.


Cuando el buque está listo y reparado, todo el mundo está en cubierta, y se ven a 6 casacas rojas (o guerreras), pues bien, estos son INFANTES DE MARINA que, aparte de estar para atacar al enemigo, también actuaban en caso de motín, y no les temblaba el pulso si tenían que disparar a un compañero.


Se ponen a navegar y son sorprendidos por la ACHERON por la popa (parte de atrás) del SURPRISE, y largan todas las velas, más concretamente “JUANETES”, que le ponen las “OREJAS” porque navegan en popa cerrada.


Preciosa la escena de maniobra de vela y complicadísima.
La escena en que todos los guardiamarinas (oficiales estudiantes) están con un aparato viendo el sol, se llama SEXTANTE, con ello hacen navegación astronómica y se utiliza al mediodía para hallar la latitud verdadera. Es fascinante la navegación astronómica, yo la estudié y los cálculos son de 3 horas y a veces no me llegaba el tiempo!!!
Yo os explicaría más de los términos que dicen ahí pero es muy complicado en pocas palabras, digamos que necesitaría de la ayuda de gráficos.


Por la noche, escapando de la ACHERON apagan la LUZ DE TOPE, la primera luz de posición de un barco. Así se sabe si el barco viene o va. Hoy, aparte de esas, tienen las de babor (color rojo) y estribor (verde). Yo lo que no entiendo es por qué hicieron todo aquello pudiendo apagar la luz de tope muchísimo antes y navegar sin ella, porque así no los localizaba la ACHERON.


Cuando el Capitán ordena poner todo a Babor, caen (giran) 90º y lo marca la giroscópica (la brújula o compás en tierra). Esto merece un título aparte pero sería salirse del tema. Los timoneles repiten órdenes que se les dan , las órdenes se dan y tienen ACUSE DE RECIBO. Sin excepción.


Circunnavegan alrededor del CABO DE HORNOS, peligrosísimo porque allí se unen las masas de agua de los dos océanos más grandes del mundo, el Pacífico y el Atlántico por lo que generan olas de hasta 30 metros de altura (un edificio de 10 pisos). Se llaman “Piramidales” de día acojonan e impresionan, de noche las tienes que oír venir.

No penséis que son los TSUNAMIS, os explico, los tsunamis, son producidas por maremotos y su peligro está cuando éstas masas de agua se acercan a tierra, porque su velocidad es elevada. Pero lo peor es que necesitan agua, por eso son peligrosos al llegar a tierra porque arrastra todo para mantener el mismo volumen.

En plena alta mar, es una montaña rusa agotadora. De hecho, se conoce esas latitudes entre los marineros como los 40º, 40 RUGIENTES, los 50º, 50 AULLANTES y los 60º, 60 ODULANTES. Yo he ido por allí y quiero volver. Aunque he visto fotos como para desistir de la idea, porque uno no se da cuenta hasta que ve donde estaba "desde fuera"

.LAS OLAS que se ven en la película son REALES, el ENDEAVOUR, donde yo navegué pasó por allí y se desplazó un cámara para filmar las condiciones climáticas de tan temido Cabo. Hay que ser muy osado para atravesarlo a vela.


Otra escena es la CORREDERA, es decir, el velocímetro del barco, se mide con el reloj de arena y se deja largar un cabo con varios NUDOS con una longitud determinada entre ellos. Cuantos más nudos arrastre en el agua, esa será la velocidad del buque.


Hay un momento en que el barco va ESCORADO (inclinado) y para que el barco vaya bien tiene que ir lo más plano posible, por eso se ve haciendo todos banda en las BATALLOLAS, donde están las gateras.


En otro momento dicen que pongan ANDARIVELES de popa a proa, es el seguro de vida, es como un arnés para que en caso que te arrastre la ola no te eche fuera del barco. En otro momento se ordena que los ociosos y los vagos esten bajo cubierta. Eso es para darle más estabilidad al barco. Cuanto mayor calado (sumergido) esté el barco mejor gobierno se tiene del mismo.


Se ven vómitos de la gente que está DENTRO del buque, y la que está fuera está bien a pesar de no estar tampoco en buenas condiciones. La explicación está en el oido, se desequilibra y perdemos el sentido de la orientación. Por eso los que estan dentro se marean y los que estan fuera no. Rara vez me he mareado en un barco ( si en tierra), pero nunca eché la papilla por eso, por otras cosas sí, pero no por navegar.


Tienen el percance de que pierden parte del palo con un marinero atado a él, los restos hacen de ANCLA FLOTANTE, es una forma de frenar un barco sin que toque fondo, esto hace que el barco se atraviese a la mar, PELIGROSISIMO.

Por eso tienen que tomar la difícil decisión de cortar los restos, enviando al chico a una muerte segura. Hoy se hace también eso, si las condiciones son extremas, no hay vuelta atrás, no hay heroicismos, la mar se lleva por delante a los héroes y a sus barcos. Me da pavor tomar semejante decisión algún día.


Otro detalle es la insubordinación que tiene un marinero hacia el guardiamarina. El castigo es 12 latigazos… UUFF!!! Menos mal que existen los derechos humanos y que la Convención de Ginebra erradicó el maltrato al trabajador, ya sea físico o vejatorio.


Sí es cierto que existe el temor a un GAFE, yo diría que en la mar se acentúa. Para que os hagais una idea, vivir en el mar es como un GRAN HERMANO, donde las nominaciones están a la orden del día. El espacio es pequeño, la intimidad es nula, la convivencia es diaria. Entiendo que el chico se suicidase. La ceremonia la realiza el Capitán, pero al ser un suicidio, no se le reza un padrenuestro, porque se considera un deshonor. El único gesto que se tiene es el de descubrirse el sombrero.


En la isla suben a bordo a unos balleneros que habían sido atacados por la ACHERON y los meten en el ROL, la lista de la tripulación. Levantan anclas y para que os hagais una idea de lo que pesaban las anclas de Montecristo (la que está en la peli, la mítica ancla de toda la vida), necesita para mover la maquinilla de cuatro brazos, 3 hombres!! Y 12 tíos para levantar el ancla. La principal razón por la que los barcos de vela llevaban antes a tanta gente es porque necesitaban mucha fuerza para hacer las maniobras.


Para finalizar, cuando disfrazan la SURPRISE como un ballenero, el pabellón que izan es la letra F de FOXTROT, cada letra tiene su significado, el actual el que yo conozco es “Tengo avería, póngase en comunicación conmigo” o si estás en una regata, se refiere a una clase de barco determinada.
ORZAR, es dirigir el barco hacia la dirección de donde viene el viento, hasta llegar de ALETA, es decir, pasan de navegar en popa a navegar en aleta, más rápido y seguro.


Se entabla la batalla y como destruyen el Palo Mayor, no pueden ABARLOARSE, es decir, ponerse al costado del buque siniestrado. Después de la batalla, se hace un funeral en el que se leen los nombres de los caídos y sus rangos en el buque. Uno es MARINERO DE PRIMERA, en inglés es SEAMAN A.B. marinero con experiencia, aquí no hay esa distinción.
Otro que me llamó la atención y os lo explico es PILOTO DE DERROTA, no es que sea el que chupa la bronca por perder una batalla, es el que se encarga de la navegación porque derrota es igual a TRAYECTORIA en las líneas que se marcan en la carta náutica.


Sinceramente, se que me pasé con mi opi, pero me apasioné tanto que quería compartirlo con todos vosotros. Espero que os haya gustado y que si volvéis a ver la peli os quedaréis con todos estos detalles.

Los 40 rugientes


Navegar por el fin del mundo...................¿Existe mayor placer que el saber que estás a merced de los elementos y tratar de vencerlos?

El Hada enamorada


No hace mucho tiempo un hada llamada Anfimia fue destinada por Titania (la Reina de las Hadas) a cuidar el Jardín de un viejo hombrecillo que tenia de sobrino a un muchacho guapo, de negros cabellos y muy nostálgico. Su nombre era Damián, y salía todas las tardes con su libro bajo el brazo, hasta avanzadas horas en las noches.

En unos de esos momentos el joven alzó la vista para observar los colores que le entregaba el ocaso y al mirar hacia el rosal vio a una bella joven que resplandecía extrañamente por una luz alrededor de su cuerpo, esta trataba de ocultarse entre las ramas para no ser vista.

- ¿Quién eres? –Preguntó el joven …

Ella sorprendida de que la pudiera ver le contestó:

-Mi nombre es Anfimia …

-Y dime Anfimia ¿Qué estabas haciendo escondida en el jardín de mi tío?

Anfimia no sabía que decir, no podía creer que un simple mortal como aquel pudiera tener tan singular belleza.

- Soy un hada y he sido destinada a proteger el jardín de tu tío …

Damián sonrió incrédulo, le parecía extraño que ella se escondiese entre los rosales, y con lo que ella le decía mas le costaba creer. De pronto en un giro que hizo la joven, vió unas luces que nacian de sus espaldas. Ella sonriente le dijo:

- Ahora ves que no te miento.

-¿Me puedes leer la mente?-dijo el joven sorprendido

-Tan solo percibirlo –le dijo sonriendo.

Así pasaban todas las tardes riendo y conversando, caminando y jugando. Hasta que de pronto Anfimia fue llamada por Titania (la reina de las hadas), tenía algo muy serio que hablarle…


“Elfos, Gnomos y Duendes te han visto compartiendo con un humano, sobrino del dueño del Jardín del cual te destiné a cuidar, pero hay otra cosa que me preocupa: ¿estas enamorada de este mortal?”


Anfimia, conciente que no podía mentir, le dijo:


-Sí madre mía, es cierto, más cuando me di cuenta de mis sentimientos fue demasiado tarde, y ahora ya no los puedo cambiar.


“Hija mia por más que yo te quiera, esto no lo puedo permitir, tu sabes que nosotras no nos podemos enamorar de algún mortal y si esto llegase a suceder el castigo ya está escrito…”

Así Anfimia fue destinada a ser un rayo de luna que tan solo podía acariciar a su amor cuando éste salía llamándola:


- Mi hermosa Anfimia, que te ha pasado, solo me has dejado. Algo extraño me sucede, que durante el día todo está desolado, pero al llegar la noche con la luz de la luna te siento a mi lado.


Y así buscándola entre los rosales de su tío y clavándose en el pecho cada una de las espinas de las rosas repetía su llamado.

Titania viendo el sufrimiento de su hija Anfimia y el gran amor que este joven le tenía, solo pudo permitirles una cosa:


Los enamorados solo se podrían ver con el primer rayo de luna que alumbrase aquel mismo lugar donde por vez primera se inició el amor de estos dos jóvenes amantes.

Y así cada noche se le ve a este amante en el mismo lugar del jardín, junto al rosal esperando el primer rayo de luna. Para poder llenar su corazón de amor con la primera mirada que ella a lo lejos le entrega.





Nosotros nada podemos
más que velar
por este amor a través de los años,
hasta la eternidad …

Sirenas




Las historias de sirenas proceden de tiempos muy antiguos.
Son hermosas doncellas de cintura para arriba, pero con cola de pez.
Llevan siempre consigo un peine y un espejo ya menudo se las ve peinándose su larga y hermosa cabellera, cantando con una dulzura irresistible para los hombres, sobre alguna rocas del mar.
Es famosa y conocida por todos la atracción que sentían los marineros al oírlas cantar, quedando así presos de sus encantos. Las sirenas podían, si era su voluntad, penetrar corriente arriba en los ríos y se las podía encontrar en lagos de agua dulce, lejos del mar.
Tenían también grandes conocimientos sobre las hierbas, además de poderes proféticos.
Existe una bella historia en la que un muchacho lloraba sentado en una roca, por la enfermedad grave de su amada, la tisis, que la estaba llevando inevitablemente a la tumba.
De repente, apareció una sirena compadecida por el llanto del muchacho.
tanta pena sintió al verle tan afligido,que con voz dulce y vivificante, le cantó: “Dejaras morir a tu bella amada en tus brazos,y a la artemisa florecer en los campos?”
El joven salió corriendo a buscar la flor de la artemisa y arrancó y estrujo las corolas, administró su jugo a su bella enamorada y, esta, inmediatamente se curó.
Ambos bendijeron a la sirena por devolverle la salud con su sabiduría.
Las sirenas tenían grandes conocimientos sobre las hierbas, además de poderes proféticos.
Por los deseos que podían conceder o el conocimiento que podían impartir, eran a menudo capturadas y obligadasa pagar un rescate para recuperar su libertad.
Siempre cumplían sus tratos rigurosamente, aunque si podían,deformaban los deseos.

Ittoqqortoomiit



En el este de Groenlandia, la isla más grande del mundo, viven los últimos representantes de la antigua cultura esquimal. Visten con ropa deportiva y compran en el supermercado, pero en ellos habita el alma reencarnada de sus antepasados cazadores.


Ittoqqortoormiit. Uno tarda bastante más en aprenderse el nombre de este pueblo que en recorrerlo. Son apenas un puñado de casas de madera, del color de la pintura que llegó en el último barco (verde, azul, rojo), cuatro o cinco caóticas calles sin asfaltar y la estación meteorológica danesa.


Para quienes no se sientan capaces de pronunciar su topónimo esquimal existe una alternativa algo más fácil: Scoresbysund, el nombre que le dio un capitán ballenero que en el siglo XIX exploró este laberinto de fiordos atragantados de icebergs en el que se encuentra el asentamiento. Sus habitantes eran entonces unos mil y siguen siendo unos mil. Aun así son casi todos los seres humanos que viven en esta parte de Groenlandia, la más remota de uno de los países más remotos del mundo. Si uno quiere conocer lo que queda de la cultura esquimal en Groenlandia tiene que venir aquí, aunque no sea fácil.


De hecho, Ittoqqortoormiit solo es accesible por helicóptero cuando hay buen tiempo y por mar durante los meses del deshielo. El resto del año la población permanece recogida sobre sí misma, replegada en una especie de metabolismo basal similar al de un oso que hiberna o un ser humano que duerme.


Ahora la bahía está más o menos libre de hielo y en el pueblo hay una actividad frenética. Parece que están de fiesta, pero es al revés: es el día de más trabajo de todo el año. Frente a Ittoqqortoormiit está anclado uno de los gigantescos cargueros rojos de la Royal Arctic Line, la compañía pública danesa que abastece a la población de Groenlandia (es una colonia de Dinamarca). Aquí no hay más puerto que la playa y las lanchas van y vienen a ella trayendo los contenedores que luego se ven por todas partes.

Esos contenedores son casi más numerosos, y a veces más grandes, que las casas y le dan a Ittoqqortoormiit el aire de estar de mudanza.

Mientras, los niños se suben a nuestras lanchas sin que nadie les diga nada.

Los esquimales creen en la transmigración de las almas, por lo que reñirle a un niño sería como amonestar a un respetable abuelo. Nadie se atreve.


En el pueblo, los perros, nerviosos por el trasiego de mercancías, ladran todos a la vez. También ellos son más numerosos que los humanos, y parecen ubicuos: sueltos por los caminos, encadenados a las paredes

Veo tres de ellos dormitando tranquilamente sobre un sofá, en un porche. Son como motos aparcadas en espera de que llegue el invierno, cuando se convierten en el único medio de transporte posible arrastrando los trineos.

Fuera del perímetro de Ittoqqortoormiit, en miles de kilómetros a la redonda, no hay caminos, ni menos aún carreteras, y el perro, más capaz que una moto de nieve a la hora de detectar una grieta en el hielo, se vuelve indispensable para la caza.


Porque los esquimales de Ittoqqortoormiit son cazadores, quizá los últimos que quedan en Groenlandia.

Dinamarca, siguiendo una política paternalista y más o menos bienintencionada, logró apartar a la mayor parte de los esquimales de su cultura tradicional, sedentarizándolos a la fuerza. El previsible resultado fue depresión, suicidio, violencia doméstica y un problema de alcoholismo tan grave que en el sur del país los jóvenes raperos escriben letras no sobre su adicción a las drogas, sino de la de sus padres y abuelos.


Ittoqqortoormiit, en cambio, sigue conservando la caza, y con ella la autoestima (lo que no quiere decir que el alcohol sea desconocido, ni mucho menos).


Los hombres y mujeres de Ittoqqortoormiit cazan focas, caribúes, morsas y ocasionalmente osos polares. Cazan todo lo que pueden, y según las autoridades cazan demasiado.

Los antropólogos daneses los defienden alegando su creencia de que cuando un animal muere es porque se ha dejado matar; los ecologistas daneses responden que esa es la excusa más estúpida, disfrazada de folclore, que han oído en su vida. En Copenhague hay grandes discusiones sobre este asunto, pero en Ittoqqortoormiit piensan que están locos tanto unos como los otros. Es el eterno, irresoluble debate entre la tradición que destruye unas cosas y la modernización que destruye otras.


Lo más que han podido hacer las autoridades es tratar de desviar los impulsos depredadores de Ittoqqortoormiit hacia el consumismo poniéndoles un supermercado en el que hay de todo, además de prohibir la exportación de productos derivados de animales. Que la prohibición no se lleva muy a rajatabla lo delata que en la mayor representación del Estado en este lugar, la oficina de Correos, se vendan focas disecadas. Último esfuerzo de las autoridades para desanimar a los compradores: las guías insisten en que los esquimales curten las pieles con su orina.


Todo hay que decirlo, el supermercado ha obtenido mucha mejor acogida en Ittoqqortoormiit. Es cierto que hay de todo, aunque sea en un desorden parecido al del pueblo: la muñeca Barbie junto a los rifles de caza, la fruta entre las cajas de munición. Yogures, zumos, incluso helados. Todo viene de la lejana Dinamarca.
Pero el supermercado ha vestido a los esquimales de deportistas sin lograr arrancarlos del todo de su mundo. Pocos siguen sus estudios en secundaria, para lo que tendrían que irse a una ciudad. De los que lo hacen, la mayoría se hunden en la depresión y acaban regresando con sus familias y sus perros de tiro. Esa depresión recibe en su lengua el nombre de perlerorneq, que curiosamente sirve también para describir a un perro con rabia.


El resultado es que nadie habla aquí otra lengua que no sea el groenlandés. Tampoco importa mucho, porque el esquimal no es precisamente locuaz. Hasta para decir «sí» se limita a levantar las cejas, y eso es lo más lejos que suele llegar una primera conversación con un extraño.


Para quien resulta más desesperante esta actitud taciturna es para los tres daneses que trabajan en la estación meteorológica, que no se sabe si domina el paisaje de Ittoqqortoormiit, o si simplemente desentona de él. Se quejan de que los esquimales los ignoran, no se entienden con ellos. Uno de estos científicos, Erik, habla con orgullo de su pequeño observatorio, crucial para predecir el tiempo de Europa, porque es el que vigila la salida del frente polar.

«Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis y los americanos se mataron por controlarlo». Pero no parece que a Erik esta posición de hombre del tiempo lo llene. Confiesa que la vida en Ittoqqortoormiit es dura, sobre todo en el invierno: «Nuestra mayor diversión, en realidad la única, es soltar un globo sonda cada día a las doce en punto. Con eso está dicho todo».

Me pregunto si Erik no sufrirá también él de perlerorneq, la depresión o rabia que se apodera de los humanos o de los perros en esta esquina helada del planeta.


De vuelta a la playa nos encontramos con que, si es verdad que los esquimales se reencarnan, las almas de los abuelos de estos niños del pueblo han estado haciendo de las suyas. Se han puesto nuestros chalecos salvavidas y juegan a hincharlos. «Ciento cincuenta dólares la broma,» masculla uno de los marineros. Pero es conmovedor ver a estos chavales interesarse de esta manera por las lanchas. No las toquetean con la curiosidad de niños, sino de adultos. A su edad ya son diestros con el kayak, la canoa, y su interés por las zódiac lo llevan en los genes. Quizá sea cierto, pienso al verlos, que sean grandes cazadores del pasado, reencarnados

Smeerenburg




Smeerenburg ya no existe. No es más que un nombre que ni siquiera aparece en los mapas. No tiene ningún habitante, es solo una ruina en el norte de la isla de Spitsbergen, en el Alto Ártico. Paseando por entre sus círculos de piedras es fácil pensar que se trata de un yacimiento prehistórico. Pero no, es una ciudad del siglo XVII, en su momento la más al norte del mundo, una ciudad en la que vivían cientos de hombres que se dedicaban a un mismo oficio: la caza de ballenas. Era un Far West ártico a 25 grados bajo cero, un Eldorado de la grasa.



Porque eso es lo que significa Smeerenburg en holandés: "la ciudad de la grasa".

Los paisajistas holandeses pintaban Smeerenburg, sin haberla visto, como una apacible ciudad comercial, pero en la ciudad de la grasa, donde los hombres caminaban sobre una cuarta de sangre de ballena, la vida era dura. El escorbuto te dejaba sin dientes y la congelación sin dedos. Si aguantabas te hacías rico, pero el trabajo era extenuante y peligroso, la ciudad violenta, y hubo inviernos en los que murieron todos los habitantes. Los marineros se volvían locos. A veces sufrían de alucinaciones colectivas, como cuando creyeron ver una flota de diablos que venía a buscarlos. En realidad, no hacía falta: Smeerenburg era ya el infierno en la tierra.



Hoy el Ártico ha vuelto a tomar posesión de este lugar y en Smeerenburg reina un silencio escalofriante, el que han dejado aquellos proletarios desgraciados y las 100.000 ballenas que se calcula que mataron antes de abandonar el lugar. En el siglo XVIII ya las habían extinguido y, aunque se van recuperando muy lentamente, ninguna se acerca a Smeerenburg, como si supieran lo que pasó allí.


Smeerenburg era, quizá, una parada obligatoria, como una penitencia, antes de ir al encuentro con las ballenas. Las primeras las hallamos a un par de días de navegación, cerca de la costa de Groenlandia. Su respiración inclinada no deja lugar a dudas: son ballenas boreales.



Lámparas y corsés

Los ingleses llamaban a la ballena boreal the right whale, la "buena ballena", porque su lentitud y su curiosidad hacía muy fácil su caza. Estas eran las ballenas que acababan despedazadas en Smeerenburg. Su grasa iluminó durante cien años las ciudades y los cuartos de los escritores. Sus barbas, convertidas en ballenas de corsé, sujetaron los pechos de centenares de miles de mujeres ricas. A pocos les parecía mal, salvo al capitán Nemo, que en 20.000 Leguas de viaje submarino le echaba en cara al arponero Ned Land la persecución de la ballena boreal: «Su caza de este noble animal no es más que un crimen detestable», le decía en la novela de Verne.



Hoy esta ballena sigue nadando con la misma lentitud, pero se diría que ya no con la misma curiosidad. Nada junto al barco durante unos minutos. Sopla ocho veces y levanta su inmensa cola para sumergirse del modo en que lo hacen todo las ballenas, a cámara lenta, como en una dimensión del tiempo diferente.



La ballena boreal no suele separarse del hielo, pero las otras especies frecuentan latitudes más bajas. Un buen lugar para encontrarlas es el estrecho de Dinamarca, entre Groenlandia e Islandia. Es un mar con mala reputación: siempre envuelto en niebla, acosado por los icebergs y las tormentas. Es el lugar de donde viene la lluvia que cae en Galicia, cuando el frente golpea Finisterre. El frente polar nace aquí. El capitán nos advierte que se espera niebla. Pero Brandon, un experto canadiense en ballenas que viaja en el barco, tiene más confianza. El tiempo cambia rápido en el estrecho de Dinamarca y él limpia cuidadosamente los prismáticos con alcohol para estar preparado. Tiene la esperanza de observar una ballena azul, la única que le falta por ver. Me recuerda a la obsesión del capitán Ahab por la ballena blanca, solo que en positivo.



«La ballena azul es muy difícil de ver», me explica, «quedan pocos ejemplares; pero es la Ballena con mayúscula.» La ballena azul, me cuenta, tiene un corazón «del tamaño de un Volkswagen» y su latido se puede detectar a dos kilómetros; emite un canto más poderoso que el ruido de un avión a reacción y con sus 200 toneladas, es, simplemente, el mayor ser que jamás haya existido en el planeta.



Como los demás, me quedo mirando la noche. Después de quince días en el Ártico, es la primera vez que vemos oscurecer. Es como un eclipse. Oímos ruidos a lo lejos y queremos creer que son ballenas, pero probablemente sea el mar, o el crujido de los icebergs.



Tratando de dormir, pienso que acabo de ver una ballena por primera vez en mi vida. Si es la última, no me lamentaré. Y me duermo sin saber que, justo antes de abandonar estos mares, el Ártico nos tiene reservado un último regalo. A las siete de la mañana los altavoces llaman a cubierta.



Como una isla que bucea



Lo que se presenta ante nuestros ojos es difícil de describir: en un día claro, los surtidores de ballenas se elevan en todo el horizonte. Pueden ser doce o quince, algunas nadando a lo lejos, otras buceando bajo el barco. Una ballena gigantesca pasa junto a la borda, acompañada de una escolta de delfines. Su surtidor se eleva más de seis metros, y luego se sumerge, dejando ver una pequeña aleta dorsal cerca de la cola. Es de un color gris azulado. Es como una isla que bucea.
Miro a Brandon, el experto en ballenas, que ha dejado los prismáticos a un lado y mira emocionado. Asiente silenciosamente con la cabeza. Es una ballena azul. Y yo me acuerdo de Smeerenburg, la ciudad infernal del hielo. Decíamos que las ballenas, aun cuando vuelven a nadar entre Groenlandia y Spitsbergen, nunca se acercan a Smeerenburg, como si supieran lo que pasó allí. Quizá lo sepan: una ballena puede vivir hasta dos siglos, antes de que Melville escribiese Moby Dick, muchas de las que nadan hoy por los océanos son supervivientes de su holocausto